Get the Flash Player to see this player.

Infancia

infancia

Etnografía y Cultura Popular E-mail

Juegos Tradicionales 

 Partida de bolos en Campo Xunclos, Rioseco. Tomada hacia 1900.

Una muestra importante de la cultura de Redes son los deportes tradicionales que están ligados en la mayoría de los casos a la vida en las zonas rurales. Actualmente tan sólo se conserva la práctica de los bolos. El juego de los bolos se está recuperando del olvido vivido en los últimos tiempos, de tal modo que incluso se han construido y rehabilitado distintas boleras como las de Bezanes, Linares, Campo de  Caso, Villamorey, Campiellos, Soto de Agues y Rioseco, volviéndose a realizar campeonatos entre los distintos pueblos del Parque.

La importancia que tuvo el juego de los bolos en Redes queda reflejada en la toponimia. Así, aún se conservan diversos topónimos en los diferentes pueblos que están relacionados con el juego de los bolos, como es el caso de El Xugu de los Bolos, en Soto de Agues; El Xuegu la Bola, en Campiellos; El Xugaeru, en la Mayá de los Casares, en pleno monte de Llaímu. En los Pandanes, en el Monte Llaímu, estaba situada la Mina el Carmen, y en las edificaciones que allí se conservan, en concreto la llamada Casa de la Mina, hay una bolera que la utilizaban los trabajadores de la empresa cuando se quedaban en las dependencias de la mina y no bajaban a los pueblos.

La modalidad que se practica es la denominada cuatreada, que es además la modalidad de bolos que se considera autóctona de Asturias. Consiste en derribar unos palos de madera plantados en el suelo, mediante una bola también de madera desde una distancia determinada. Esta modalidad se practica en la bolera que consta de castro, zona intermedia y tiro, aunque antiguamente en muchos pueblos no había bolera, como lo atestiguan algunas fotografías que se han conservado. Se juega con diez bolos, de los cuales nueve tienen una altura de 52 centímetros, y uno el llamado biche, de 28 centímetros. La bola pesa aproximadamente entre 500 y 800 gramos, por lo cual, los bolos son un juego que además de destreza manual, concentración y puntería también exige fuerza y firmeza del pulso.

 Bolera-Rioseco

 

Traje tradicional

La indumentaria tradicional se trabaja de un modo similar al resto de la zona centro de Asturias. Generalmente, hablamos de una confección de manufactura propia, elaborada en casa, utilizando principalmente como materia prima tanto lino como lana. Siempre se preservaba una parte de la tierra de laboreo para cosechar lino, el cual, una vez tratado con les restielles, se llevaba al telar para la obtención de grandes piezas de tela para poder así confeccionar tanto sábanas como camisas, calzones, enaguas, mandiles y por citar algunos ejemplos. También la lana se transformaba y trabajaba artesanalmente. Después de esquilar las ovejas y una vez lavada y cardada, se hilaba por la tarde en reuniones de mujeres o en la soledad de las largas noches de invierno. >Con ella se tejían calcetines, madias, o una vez preparada en el telar y el feltron, para confeccionar piezas mayores de paño o estameña, se utilizaba para hacer sayas, chaquetas, jubones, etc. Estos tejidos se teñían empleándose en gran medida algunas de las especies vegetales del entorno como tintes naturales, como la cáscara de cebolla o la corteza de aliso, lo cual limitaba la posibilidad de obtener una extensa paleta de colores.

En cuanto a otro tipo de telas estampadas, como el algodón, eran más caras y se adquirían a través de los comerciantes que de forma regular visitaban el concejo. Las compras consistían usualmente en pequeñas porciones, las cuales derivaban por ejemplo, en pañuelos, cintas de colores para el pelo o remates de camisas.

El traje masculino estaba compuesto de chaleco, calzón largo por debajo de la rodilla y, cubriendo riñones y vientre, una faja de lana bien ajustada al cuerpo. En los días fríos se vestía chaquetilla de paño o estameña.

La cabeza iba siempre cubierta y se utilizaba diferentes tipos de sombreros. Los más habituales eran la boina de paño, la montera picona y el sombrero de ala.

Traje típico asturiano

La ropa interior, generalmente de lino, se componía de una camisa con cuello de tira, la cual también se usaba para dormir, unos calzones largos y calcetines de lana que, normalmente sin teñir, cubrían toda la pantorrilla y se sujetaban con ligas, unas tiras también de lana anudadas en torno a la pierna.

Al igual que los hombres, las mujeres vestían camisa larga, calzones, medias de lana y una o varias enaguas. Encima de la camisa era indispensable el corpiño o cotilla, muy ajustada con cordones. Usaban saya larga, de paño o estameña, y, encima, la sobrefalda, de tela generalmente oscura y ligera que protegía la saya de las manchas, y siendo más fácil de lavar que ésta. Además, era la única falda que usaban durante los meses de calor. Sobre estas piezas llevaban el mandil, indispensable para las faenas domésticas y del campo.

Para cubrir la espalda, el vientre y los riñones vestían toquilla de lana o dengue de paño, generalmente de colores oscuros.

Los días de frío podían sustituir el corpiño por un jubón de paño con manga larga y muy ajustado al cuerpo, abrigándose con chaquetilla corta también de paño o estameña.

La cabeza se cubría con un pañuelo de cuatro picos o cortado de forma triangular y, sobre éste, las mujeres casadas usaban montera picona en ocasiones especiales.

Las joyas eran muy apreciadas por las féminas, ya que eran indicativas de la categoría social. Las más habituales eran los aros de oro para las orejas, aunque las coplas de muchos cantares mostraban lo estimados que eran también los corales y el azabache.

En cuanto al calzado, era el mismo tanto para hombres como para mujeres. Normalmente se utilizaba chapín de lana y madreñas, y únicamente, en ocasiones especiales, calzaban zapatos aquellos que se lo podían permitir.

 Bailes y Danzas

 Bailes tradicionales

No sólo los días de fiestas patronales había bailes y danzas, sino también todos los domingos, a excepción de los comprendidos en la época de la cuaresma durante la cual se guardaba un riguroso silencio.

Los bailes de los distintos pueblos se celebraban en la plaza, si el tiempo lo permitía; en un salón, o incluso en las casas, y a ellos acudía toda la juventud. Usualmente comenzaban a las 4 de la tarde y se prolongaban hasta las 10 de la noche, y durante este tiempo no se paraba de bailar. Acompañaban los bailes diferentes instrumentos dependiendo de las circunstancias de cada pueblo. Podía ser una mujer cantando al compás de una pandereta, una gaita, una zanfona o gaita de rabil, un rabel o bandurria, etc. Y cuando los músicos descansaban, eran los jóvenes los que amenizaban cantando coplas conocidas. Se podía escuchar el repique de algunas castañuelas, rústicamente confeccionadas por los madreñeros, como acompañamiento de los bailes. Los más sencillos, y en los que todo el mundo participaba, eran los bailes por parejas como la Tras-trasera, cuya canción indicaba los distintos pasos a seguir, o la Girandilla, a la que acompañaban coplas tan populares como A la mar fui por naranjas y sobre las que se improvisaban letras para que no decayera la fiesta. También había bailes en corro como Les Dances, aunque el más popular de todos era la Geringosa, en el que salían a bailar de uno en uno situándose en el centro. Los más característicos de la zona era la Jota Casina, pero sólo aquellos que la bailaban especialmente bien, se atrevían a participar en ella. Según cuentan los mayores, llegaban a tener hasta 26 cambios o pasos distintos que se alternaban con un estribillo. Hoy sólo se conservan cuatro.

Con el tiempo fueron introduciéndose nuevos bailes como el pasodoble, el tango o el bolero… y los instrumentos tradicionales fueron sustituyéndose por orquestas que sólo tocaban alguna Jota al principio pa que los viejos pudieren bailar porque la juventud ya no mos acordábamos.

No sólo se disfrutaba de la música y el baile en las fiestas. Era normal que en las diferentes reuniones de familiares o de amigos, o al juntarse vecinos para trabajar juntos en el Samartín, las sextaferias, la esfoyaza… alguien se echara a cantar y se montara un pequeño jolgorio. Eran muy apreciadas la improvisaciones melódicas, andar a cuartetes, en las que los mozos agudizaban el ingenio para requebrar a la mujer que les gustaba, y ellas para contestarles debidamente. También se cantaba por las casas el día de San Silvestre, en el que los jóvenes pedían el aguinaldo acompañados de la zambomba y les cuernes.

Otros instrumentos más sencillos y de confección casera, que eran utilizados sobre todo por los niños en sus juegos, eran la carraca y las flautas de corteza.

 

Escudo de Sobrescobio